VIAJE A BERLÍN. Día 3:Muro, lágrimas, Nefertiti y RDA

Esta mañana nos hemos puesto en marcha para visitar el Memorial al muro de Berlín situado en la Bernauer Strasse. Ya somos unos usuarios avanzados del metro...
Aquí hemos sido conscientes de la angustiosa vida que durante la división alemana se sentía y nos hemos podido formar una idea de la construcción que una vez dividió un país.

 


Unas 138 personas murieron a causa de esta fragmentación, la primera de ellas fue una mujer de mediana edad que se arrojó desde el quinto piso de su vivienda para poder encontrarse con su hermana, su única familia. También murieron niños que accidentalmente cayeron al río y por los que ningún guardia hizo nada por salvarlos.


Un monumento con las fotografías y las fechas de nacimiento y muerte de los caídos por el Muro sirve de “ventana del recuerdo” para dar cuenta de la triste historia que vivió esta cuidad separada por cerca de 160 km de muralla.


El centro de interpretación nos ha permitido ahondar en el muro de la vergüenza, en cómo fue su construcción, y en cómo vivieron esos día quienes se vieron apartados por él.

Poco a poco nos hemos dirigido al Palacio de las lágrimas, situado en la estación de Friedrichstrasse. Allí hemos podido conocer algunas de las dolorosas situaciones que se vivieron con el cierre de fronteras de las dos Alemanias.


Una de las cosas más curiosas que hemos encontrado ha sido un pequeño documental en el que se presentaban varias noticias como la huelga del 17 de junio de 1953 en la RDA, el flujo de emigración de los habitantes del sector soviético y el levantamiento del muro, con las dos versiones: la de la televisión del oeste y la del este. Una clase magistral de manipulación mediática.


Tiempo para comer. Algunos se han animado a comer un codillo en el mítico Ständige Vertretung, junto a la estación.
Posteriormente hemos ido al Neues Museum, que combina períodos de la prehistoria con una auténtica joya: el busto de Nefertiti. Un breve paseo por él y para afuera, que el cansancio apremia y aún nos esperaba una de las visitas que más gusta del viaje: el museo de la DDR.


En él, nos hemos adentrado en cómo era la vida en la República Democrática Alemana. Como se trata de un museo muy interactivo, hemos podido sentarnos en un salón de la Alemania del Este o montarnos en el Trabant (que tenía una lista de espera de 15 años, y era el único coche que se podía comprar en el país).


Hemos podido entender cómo la imposibilidad de importar productos les hizo buscar alternativas al café o el algodón, y t

Hemos podido comprobar también cómo el “ministerio de la moda” dictaba lo que se iba a llevar cada temporada, ya que no había posibilidad de comprar otros modelos.
Pero lo más impactante ha sido sin duda la parte del museo dedicada a la Stasi, el órgano de control político del régimen. Se calcula que el número de informadores secretos “no oficiales” alcanzó las 180.000 personas, lo que hacía que todo el mundo estuviera bajo control, y que cualquiera que participara en una reunión de más de 10 personas, o que acudiera a un concierto de música pop, se convirtiera en sospechoso. Incluso hemos podido sentir lo que era estar en una celda de una prisión como la de Höhenshonhausen, donde acudiremos mañana.


Nuestros alumnos han aprovechado mucho la visita, la han disfrutado, y han podido descubrir cómo fue aquel estilo de vida gracias a un museo que favorece la interactuación con la información.

Para acabar, sólo nos faltaba dar un paseo y cenar en Alexander Platz, el corazón de Berlín Este, y lugar de referencia del ocio de la ciudad. Como siempre, les ha encantado, y lo han disfrutado al máximo.


Tiempo para descansar. Mañana seguiremos hablando de la RDA en el Kulturbrauerei, la prisión de la Stasi, o la East Side Gallery. Hasta mañana!

 

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