ERASMUS+ EN BULGARIA: DÍA 1

Nuestros alumnos del programa Erasmus+ ya están en Bulgaria! Hoy hemos tenido día turístico por Sofía. La mayoría de los estudiantes de los demás colegios llegarán entre hoy y mañana, pero nosotros nos hemos adelantado para tener un par de días libres por la capital búlgara. Y no han podido comenzar mejor.
Ayer partimos hacia Barcelona para coger el vuelo a Sofía. El día se hizo un poco largo, y aterrizamos en Sofía pasadas las dos de la madrugada. Pero todo fue perfecto, y llegamos a nuestro apartamento según lo previsto.


A alguno se le alargó la noche, y esta mañana había caras de sueño, pero hemos salido de casa un poquito más tarde de lo habitual, para poder disfrutar de la ciudad. Hemos comenzado visitando la catedral Sveta-Nedelya, la más pequeña de las dos que hay en la ciudad. Hemos podido comprobar las diferencias entre los templos católicos y los ortodoxos, e incluso hemos tenido la suerte de ver un bautismo por el rito de inmersión.

Desde ahí, pasando por las ruinas tracias de Svetka Petka, nos hemos dirigido a la mezquita de Banya Bashi, centro de referencia para los musulmanes de la ciudad. Muchos de los alumnos no habían estado nunca en un lugar de culto ortodoxo ni árabe, así que ha sido muy interesante. De nuevo hemos reparado en las diferencias entre los distintos templos.

Y desde ahí a conocer la cultura local. Justo enfrente nos esperaba el Tsentralni Hali, mercado central de la ciudad. Allí hemos podido pasear entre variedades de pescado desconocidas para nosotros, quesos típicos y recuerdos varios del país. Y sí, ya estaban los puestos que anuncian la llegada de la Navidad.

Desde ahí hemos puesto rumbo a la zona Este de la ciudad, pasando por el museo de Historia Nacional, donde nos han sorprendido las fuentes termales que hay en el exterior, donde nos hemos podido calentar las manos. De nuevo por casualidad, hemos coincidido con el cambio de guardia del palacio del primer ministro, donde se custodia la bandera nacional. Nada que ver con otros lugares como Londres o Praga, pero también curioso.
El interior de este edificio, aparentemente poco atractivo, esconde también una sorpresa: la iglesia conocida como rotonda, muy pequeñita y de forma circular, y con un encanto especial.


Y continuando nuestro camino, hemos llegado a uno de los sitios que los chavales ya habían fichado desde el autobús en el traslado desde el aeropuerto: el mercadillo navideño.

Si bien Sofía no es uno de los sitios punteros en este tipo de eventos, el pequeño pero coqueto mercado nos ha sorprendido con multitud de puestecitos de productos típicos navideños, pero también multitud de especialidades culinarias típicas de Bulgaria y Alemania. Salchichas de todo tipo, codillo, tostadas de queso, bretzels, etc… Así que hemos paseado, descansado, y comido. La lluvia nos ha sorprendido, así que nos hemos agrupado y nos hemos hecho fuertes en una cafetería. Bueno, era una cervecería, pero nosotros hemos tomado café.

Y llegamos al plato fuerte de la visita a pie: la catedral Alejandro Nevski. Icono de Sofía por excelencia, es sin duda el edificio más bonito que nos hemos encontrado en nuestro camino. De nuevo, el interior del templo nos ha sorprendido por las diferencias con los templos católicos. Ninguna estatua, muchísimas imágenes icónicas, cientos de velas encendidas como ofrenda, y una nave central completamente despejada, para el rito que esperamos poder ver mañana domingo.


Hemos repartido una vela a cada uno, y les hemos animado a colocarla junto a los demás, representando sus sueños, aquello que desean, o sus seres queridos. Quizá porque les ha pillado un poco por sorpresa, han aprovechado la ocasión, y se ha creado un ambiente muy bonito.

Y para terminar nuestro paseo, una de las iglesias más pequeñas y con más encanto: la iglesia rusa. Muy pequeña, muy diferente, y muy muy bonita.

Así que ya era hora de ir al apartamento a descansar un poquito, y ponernos guapos para nuestro siguiente destino: la ópera de Sofía.
Una de las cosa que más nos habían preguntado el sector femenino era que si iban a poder pasar por casa para arreglarse para la ópera, y así lo hemos hecho. Y como tenían tiempo, han aprovechado para pasar un rato juntos, cantando, y haciendo piña. Por estas cosas es por lo que nos gusta alojarnos en un apartamento para todos juntos, porque el ambiente que se logra es impagable.

Ya en la ópera, junto con nuestra compañera y profesora búlgara, y el grupo de estudiantes franceses, hemos podido disfrutar del musical “Los Miserables”, una experiencia nueva para nuestros alumnos, que no les ha dejado indiferentes. El marco era precioso, una ópera más pequeña de lo que hubiéramos imaginado, pero ornamentada con mucho estilo.


Tras tres horas y media de espectáculo, buscamos un lugar para cenar todos juntos, y acercarnos también a la comida búlgara. Ha habido de todo, desde los que se han tirado más bien por la rama italiana, hasta los que se la han jugado un poco más. Pero lo cierto es que hemos pasado un gran rato.


Así que a descansar en el apartamento, deseando coger la cama, que mañana espera un día duro. Pero lo afrontamos con ganas, porque el ambiente del grupo es espectacular, también entre alumnos y profesores. Mañana seguiremos contándoos más cosas, que ya tocara dormir en casas búlgaras. ¡Hasta entonces!

Para ver todas las fotos del viaje pinchad en este enlace.