VIAJE A BERLÍN. Día 5: CÚPULA, PASEO GUIADO, Y PÉRGAMO

Nuestro día ha comenzado con la estación central de Berlín, un edificio construido con motivo del Mundial de 2006, y que es uno de los símbolos de la ciudad.


Desde ahí nos hemos dirigido a a la cúpula del Reichstag. La sede del parlamento alemán desde el año 1998 abre sus puertas a los visitantes para ver Berlín desde lo alto.


Equipados con una audioguía que se iba activando a nuestro paso, hemos ido identificando todos los edificios que se levantan a su alrededor.


Poco a poco hemos ido escalando la estructura diseñada por Norman Foster hasta llegar a la plataforma sobre los escaños de los diputados.


Nuestros alumnos han disfrutado de la vista y han quemado las cámaras de sus móviles sacando fotos a todo.

Así que después de darle un par de recaditos a Ángela Merkel de parte de todos los españoles, hemos continuado nuestro camino hacia el memorial a las víctimas del holocausto romaníes y zíngaros.


Y llegamos al emblema de la ciudad: la puerta de Brandenburgo. Las cámaras echaban humo. Hemos conocido la “portabilidad” de este monumento, que en menos de 30 años desde su finalización, sufrió un viaje de ida y otro de vuelta a París.


Algunos pocos han seguido los consejos de los profesores, y se han acercado a ver la increíble orca de Frank Gehry que inunda el hall del BZ Bank.
Y llegábamos al memorial del holocausto, un lugar que impresiona, por lo imponente y por lo que representa. Miles de bloques de hormigón recuerdan las millones de personas que murieron en los campos de concentración.
Hemos podido pasear entre los bloques de hormigón, para dejarnos impresionar por la sobriedad del monumento. Los chavales lo han entendido bien, y la gran mayoría ha aprovechado para pasear en silencio, en lugar de jugar entre ellos, como hacen muchos turistas.


Desde ahí hemos seguido hasta una de las cosas de las que hemos oído hablar mucho, el búnker de Hitler. Un lugar que pasa totalmente inadvertido, ya que a día de hoy simplemente es un parking, pero que encierra los últimos días de un mermado Führer, completamente fuera de sí y cuya última preocupación fue evitar que su cuerpo cayera en manos de los soviéticos. También hemos recordado el final de la familia Goebbles, y cómo el matrimonio, antes de suicidarse, decidió acabar con la vida de sus siete hijos.

Otro punto que no llama mucho la atención de muchos tours es la sede de la Luftwaffe, el ministerio de aviación de la época nazi. Uno de los pocos edificios que no fue bombardeado durante la II Guerra Mundial, y que, tras caer en manos soviéticas, se convirtió en uno de los símbolos del régimen. Sobre su fachada se colocó un panel de 18 metros que ensalzaba la vida en la RDA. Tras las protestas del 17 de junio de 1952, se colocó un panel de las mismas dimensiones en el suelo para recordar que no todo fue tan idílico, ya que la represión que sufrió la sociedad fue brutal.


Y así llegamos a Checkpoint Charlie, un nombre que no suena a demasiados de nuestros alumnos. Les hemos intentado hacer entender lo que allí sucedió, y cómo el enfrentamiento de tanques de 1961 estuvo a punto de iniciar la III Guerra mundial en menos de 50 años.


Y la última parada ha sido la Gendarmen Platz, la plaza de las dos catedrales, donde hemos visto como en el siglo XVII, la ciudad de Berlín estaba poblada casi únicamente por soldados, así que pidieron ayuda a los únicos que les podían ayudar a hacer que se pareciera un poco a París: los franceses. Así que allí construyeron la catedral francesa, católica, y para dejar contentos a todos, luego construyeron la catedral alemana, protestante. Como resultado, una plaza de lo más curioso. 

Terminamos con el paso por Bebelplatz, la plaza donde los nazis mandaron quemar los libros de la biblioteca de la Universidad de Humboldt. Un agujero en el suelo muestra las estanterías que harían falta para acoger todos los libros que desaparecieron de allí.
Nuestra última parada ha sido la Nueva Guardia, donde el monumento al soldado desconocido recuerda a todos los que cayeron en las guerras del siglo XX.

Una vez comidos y descansados ya estábamos listos para nuestra siguiente parada importante: el museo de Pérgamo.


Aunque el principal atractivo del museo, que es el altar de Pérgamo, está cerrado por restauración hasta nuevo aviso, hemos podido disfrutar de todos los demás tesoros que alberga, como la Puerta de Ishtar de Babilonia, el camino procesional del Mercado de Babilonia, el hall de Trajano, o las muestras de arte sirio.


En el primer piso nos esperaba el museo de arte islámico, con unas cuantas estancias que han llamado la atención, y mucho, de nuestros alumnos.


Y otra de las novedades de este año ha sido “Pergamo, Das Panorama”. Una primera parte con explicaciones de los protagonistas de la mitología griega, con Atenea, Zeus, Heracles… Nuestros chavales han estado a la altura, y han demostrado sus conocimientos en este campo.


Después hemos pasado a la parte más impactante: un viaje en el tiempo que recrea la octava maravilla del mundo gracias a una panorámica 360º con imágenes multimedia. Incrustados en las terrazas de la Acrópolis, en lo alto de la colina de 300 metros de altura, se pueden contemplar edificios monumentales como el altar de Zeus, el Palacio Real o el teatro, que se encuentran entre las murallas de Átalo I y el paisaje de picos montañosos. Todo un despliegue sonoro y visual que se proyecta sobre una pantalla esférica de unos 3.000 metros cuadrados, ubicada en la sala central del nuevo Museo de Pérgamo.


En realidad, se trata de un edificio temporal construido el pasado febrero junto al Bode Museum para poder mostrar parte de las joyas arqueológicas que el museo atesora. Con una torre de tres pisos, hemos ido subiendo los escalones para, al ganar altura, poder contemplar las distintas áreas de esta panorámica tan impactante. Os ponemos alguna foto, pero esta maravilla solamente se puede apreciar en vivo, ya que es verdaderamente impresionante.

 


Y para terminar, hemos visitado Hackerscke Markt, una zona con mucho encanto, como el Hackesse Hackescher Hof, pero que también esconde muchísimos tesoros que los turistas normalmente no llegan a conocer, como la Dead Chicken Alley. Con los poquitos alumnos que se han animado a venir con nosotros, hemos recorrido sus grafitis, sus monstruos articulados, y sus rincones escondidos. También nos hemos adentrado en el Taller de Otto Weidt, un empresario que consiguió salvar a 40 judíos invidentes, gracias a su taller de cepillos. Un breve paseo por el lugar donde se gestó una de las mayores iniciativas de resistencia al régimen nazi.


Tiempo para cenar. Algunos hoy han optado por la comida vegetariana, y otros han vuelto a los orígenes: la hamburguesa.
Mañana será nuestro último día en Berlín. Comenzaremos con la visita al mercadillo de la calle 17 de junio, para desplazarnos después hasta Potsdam, y pasear por sus palacios, y por el centro de la ciudad, especialmente el Barrio Holandés. No podremos acercarnos al andén 17, como teníamos programado, ya que el transporte a ese punto está interrumpido. Para terminar el viaje, una sorpresa. Pero de eso todavía no os podemos contar nada… Hasta mañana!
 

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