VIAJE A BERLÍN. Día 4: VIDA EN LA RDA, PRISIÓN E EAST SIDE GALLERY

Hoy hemos comenzado la jornada visitando la Kulturbrauerei, una antigua cervecería convertida en espacio cultural y de ocio.
En él hemos podido recorrer una exposición sobre como era la vida en la RDA, y seguir conociendo un poco más, tras la visita ayer al DDR Museum.


Paseando hemos podido acceder a algunos ficheros de la Stasi en los que figuraban los seguimientos que realizaban a los sospechosos de estar contra el sistema.


Hoy hemos repetido zona para comer, porque la Ederswalder Allee, en Prenzleuer Berg, tiene muchísima oferta para nuestros chavales.
Y terminábamos el programa histórico del viaje con la visita a la prisión de Hohenschönhausen, una gran desconocida para los turistas, así que nos hemos sentido muy afortunados.


El edificio, de 1939, fue confiscado por las fuerzas de ocupación soviética desde mayo de 1945 hasta 1990 sirviendo de campo de detención y tránsito de cerca de 20.000 prisioneros.
Las condiciones de vida eran lamentables debido al hacinamiento, la falta de higiene, la escasa alimentación y el maltrato tanto físico como psicológico al que eran sometidos con el fin de hacerles confesar.


Nos ha llamado mucho la atención una parte del edificio que contaba con minúsculas celdas húmedas y sin ventanas, provistas de un camastro de madera y un cubo en el que solían convivir hasta seis personas y en las que día y noche permanecía una bombilla encendida impidiendo el descanso de los detenidos.
Las familias de los encarcelados nunca supieron dónde se encontraban sus seres queridos que eran retenidos sin proceso judicial. Era tal el secretismo en torno a esta prisión, que hasta que cayó el muro nadie supo lo que había tras esas paredes.


Aquellos que secuestraban para ser confinados, eran introducidos en una furgoneta con celdas en su interior, que daba vueltas por Berlín durante dos horas antes de llegar a la prisión, para así evitar que los reos supieran dónde se encontraban.
Allí trabajan algunos expresidiarios, y hemos tenido la suerte de que dos de nuestros guías nos han podido contar lo que allí ocurrió en primera persona. Uno de ellos tan sólo estuvo recluido ocho días; y el otro, un año y ocho meses. Sus historias nos han permitido ir más allá de los datos “objetivos”, y poder revivir las sensaciones de unas personas que, según sus propias palabras, habían conseguido derrotar a la Stasi. Un testimonio de valor incalculable, que no ha parado de repetir a nuestros alumnos que si él ha podido conseguir eso, es que cualquier sueño es posible de alcanzar, remarcando en todo momento que lo más importante es basar la propia vida en la honestidad.


Otro de los guardias que nos hemos cruzado estuvo retenido en dos ocasiones, la primera de ellas fue secuestrado con 14 años por haber combatido en los últimos años del ejército nazi, que por aquel momento estaba formado por niños. Después de 17 meses fue liberado, pero era tal la rabia acumulada, que se enroló en asociaciones secretas contra el gobierno de la RDA. Ahora que trabaja como guía, cuenta a los visitantes cómo funcionaba la sala de control, desde la que se vigilaban todas las celdas con un sistema de cámaras muy avanzado para la época. Ahora todo aquello ya está superado, ya que estaba muy contento, porque era él quien tenía las llaves...

Posteriormente, hemos terminado el programa en uno de los puntos más bonitos del viaje: la East Side Gallery, la galería al aire libre más grande del mundo. Más de un kiómetro de murales sobre los restos del muro, un grito de libertad sobre el elemento más represivo de las dos Alemanias. 

Recién restaurado (otra vez), lo hemos podido ver casi en su estado original, ya que algunos de los murales ha sido reemplazado por otros nuevos. Un momento que los chavales han disfrutado al máximo.


De nuevo las cámaras echaban humo, y se han fotografiado con muchísimos de los murales que decoran el que fue uno de los lugares más tétricos del mundo.
También hemos comentado el Oberbaumbrücke, el puente de referencia de la ciudad. Sí, ese que sale en todas las películas de Antena 3 los sábados a las 4 de la tarde, y que evolucionó de puerta de entrada al transporte fluvial, a primer puente para peatones, coches y ferrocarril.
Por último, tiempo para cenar en la Schlesisches Tor, cuna, entre otros, del mítico Burgermeister.
Mañana empezamos nuestro recorrido puramente turística, con la subida a la cúpula del Reichstag, un paseo por el centro de la ciudad, y los museos de Pérgamo y Das Panorama. A aquellos que quieran, les enseñaremos parte del Berlín más alternativo. ¡Hasta mañana!
 

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