SEMANA DEL DEPORTE (V)

Hoy nos hemos “colgado” de Anguiano. Tanto que al final algunos lo llevan al extremo de colgarse literalmente de los riscos del pueblo. Estas paredes calcáreas han sido espectadoras privilegiadas del transcurrir de los siglos, inseparables de Anguiano y sus gentes.

Siendo el hogar de muchas especies y con el respeto que debemos tenerles ya que estamos en su casa, desde hace unos años albergan esporádicamente otra fauna, los escaladores.

Escalar en Anguiano es escuchar el murmullo del río, ver un atardecer, ser parte de la naturaleza, superarse a uno mismo, compartir, sonreír, en definitiva sentir.

La centenaria danza de los zancos ha estado presente así como la alubia de Anguiano que tan ligadas y tanto prestigio dan al pueblo. Hemos recordado a Avelino y Paz (abuelos de nuestro profesor Pelle) a los que está especialmente dedicado el documental. 40 años estuvo Avelino “echando bandos”, algo que la mayoría de los chicos y chicas no sabían qué era. Recordar lo perdido y mantener vivo el recuerdo y las tradiciones es y debe ser parte de nuestra herencia.

Hoy en los riscos practicamos ascensos imposibles, agarres de presas minúsculas, contorsiones antinaturales, esfuerzo máximo, superación personal, caídas… es decir, escalamos.

La escalada, más que un deporte es parte de la propia vida de los que la practicamos y aunque todo va evolucionando y en Tokio 2020 veremos esta disciplina por primera vez como deporte oficial, nada puede compararse a la tranquilidad de la cordada en una pared cualquiera con el simple sonido de la naturaleza que te rodea.

“Todavía resuenan los bandos de Avelino en los riscos, mudos testigos del paso del tiempo”


 

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