INTERCAMBIO. DÍA 6: ÁMSTERDAM

Tras los relajantes días vividos en Groningen, ciudad con una población ligeramente superior a la de Logroño, hemos ido de excursión a la bulliciosa Amsterdam, cita cuasi obligada para el viajero que pase unos días en Holanda. Este año el planteamiento de años pasados de recorrer buena parte del centro de la ciudad a pie ha sido cambiado por el profesorado holandés por una vuelta en una de los numerosos botes turísticos que surcan los canales de una de las “Venecias” del norte.

La emoción se palpaba y hemos zarpado viendo entre las cristaleras cubiertas del bote distintos edificios emblemáticos de la ciudad: el hotel Amstel, la fábrica museo de Heineken, la casa donde la familia de Ana Frank vivió en su etapa como refugiados durante la segunda guerra mundial hasta que fueron hechos prisioneros por los nazis, y cómo no, una hilera interminable de “houseboats”, un estilo diferente de residir en Amsterdam. En general, vuestros hijos y vuestras hijas han preferido ir un buen rato en la popa del bote respirando el aire libre mientras iban quedando atrás decenas de puentes sobre los canales que circundan la capital holandesa. Momentos de muchas fotos también que servirán para poder recordar siempre su paso por aquí.


Hemos bajado del bote para dirigirnos a la zona de los museos. El profesorado holandés pensó que era mejor visitar el Stedelijk Museum dándole prioridad por ejemplo sobre el de Van Gogh por su ambiente más tranquilo. Y podemos decir que ha sido un auténtico acierto. Nos hemos centrado en la pinacoteca del sótano, que es un lujo puesto que hemos podido admirar una amplia muestra de maestros del siglo XX desde Picasso a Cezanne, pasando por Becker, van Gogh, Kandinsky (quienes han escogido la optativa de arte han tenido que trabajar alguna lámina de este autor), Francis Bacon, Pollock, Mondrian y lo más granado del expresionismo alemán. Forman parte de esta amplísima colección unos cuantos cuadros, fotografías, carteles y grabados que recuerdan los horrores de las dos guerras mundiales y de sus correspondientes postguerras.


Nos ha dado tiempo a relajarnos después tumbados o paseando por los amplios jardines que dan forma a este gigantesco cuadro urbano museístico hasta que Nico ha pasado ha recogernos saliendo airoso del entramado de bicis, coches, camiones, autobuses y tranvías que hacen que circular por la ciudad sea un auténtico galimatías. A eso de las 7 de la tarde hemos llegado a Groningen y a nuestros alumnos sólo les queda apurar los últimos instantes de esta maravillosa ciudad sembrada de rincones llenos de encanto.


Mañana partimos a las 8am hacia Logroño, parada previa en la monumental ciudad de Gante que podremos visitar durante algunas horas.
¡Qué poquito nos queda…y qué poquitas ganas tienen nuestros chicos y chicas de regresar! Les está resultando una experiencia inolvidable.


 

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