INTERCAMBIO CON ALEMANIA: DÍA 3

Hoy tocaba la primera visita cultural del intercambio. En una soleada mañana nos hemos acercado en tren hasta una de las ciudades más turísticas y con más historia de Alemania: Heidelberg.

Durante el viaje hemos aprovechado para comentar con nuestros alumnos sus primeras impresiones ahora que el intercambio empieza a tomar forma y qué diferencias más notables están notando en estos primeros días viviendo en un ambiente muy distinto al que están acostumbrados. Por un lado, las distancias que separan las casas de su familia del colegio o de las casas de otras familias es algo que llama mucho su atención. Están acostumbrados a quedar con sus amigos y en diez minutos estar todos reunidos; sin embargo, aquí prácticamente todos los alumnos viven en casas unifamiliares, a bastante distancia unos de otros, y necesitan desplazarse en algún medio de transporte para poder ir al colegio o quedar para hacer alguna actividad. Por otro lado, los horarios de desayunos, comidas y cenas también les tienen un poco descolocados: es normal que aquí coman muy pronto y que para las siete de la tarde estén ya cenando. Por supuesto, el carácter de ambos grupos es también muy distinto, y la tranquilidad y pausa de los estudiantes alemanes contrastan con el ímpetu y el ruido de los nuestros. ¡Si es que nos los españoles nos tenemos la fama de ruidosos merecida! También nos han contado que las familias les están tratando muy bien y que están probando cosas típicas alemanas como los famosos Bretzels y Schnitzels.

Cerca de las 11 llegábamos a Heidelberg y nos dirigíamos directos a su imponente castillo, símbolo de la ciudad, donde teníamos programada una visita guiada. Antes hemos tenido que subir los 303 escalones que separan el complejo palaciego del casco antiguo, que han hecho llegar con la lengua fuera a más de uno. A lo largo de hora y media, la guía turística nos ha acompañado a través de las estancias dela que fuera otrora una imponente residencia real mientas nos contaba múltiples historias, leyendas y anécdotas de la fortaleza y sus antiguos habitantes. Y digo que fuera porque, según hemos aprendido hoy, los soldados franceses en 1688 volaron e incendiaron la mayoría de las construcciones y torres de defensa antes de retirarse del mismo. No obstante, la construcción mantiene su poderoso encanto con un marcado estilo renacentista que es referencia dentro de las construcciones renacentistas al norte de los Alpes.

Hemos podido visitar además el barril de vino más grande del mundo, que tiene 7m de ancho, 8,5m de largo y una cabida de 222.000 litros, custodiado por un personaje histórico llamado “Perkeo” del que se dice que vació el barril más de una vez en su vida y que falleció tras ingerir por vez primera un vaso de agua.

Una vez terminada la visita hemos paseado por la Hauptstrasse y han tenido algo de tiempo libre para buscar algún sitio para comer o visitar las numerosas tiendas que se encuentran a ambos lados de la calle. Un día perfecto recorriendo la esencia de la historia y culturas alemanas.


 

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