INTERCAMBIO CON ALEMANIA: DÍA 2

Esta mañana nos hemos reunido con nuestros alumnos y sus compañeros para tomar juntos un copioso desayuno en el GymnasiumKarlsbad, el instituto con el que estamos realizando el intercambio. Venían todavía cansados pese a haber dormido y descansado largo y tendido el día anterior. Nos ha recibido el director del colegio, que nos ha dado la bienvenida, y el subdirector, en un perfecto español, ha animado a nuestros chicos a sacar el máximo partido a esta experiencia que seguro marcará una importante etapa de su vida.

A continuación,han acompañado a sus compañeros a las aulas y durante la mañana han atendido, como uno más, las clases de español, inglés, biología o química. La disponibilidad de los profesores del centro ha hecho posible que esta idea se llevara a cabo. Gracias a ellos, han conocido de primera mano el método de enseñanza alemánademás de cómo son las aulas cómo funciona el centro, cómo organizan las clases, etc.

A la una del mediodía nos hemos juntado de nuevo para comer en el comedor escolar y allí han aprovechado para contarnos cómo se han sentido: venían encantados, contando un montón de anécdotas y sin rastro del temor que al principio tenían.

Por la tarde, tras un breve viaje en tren, hemos llegado a la pintoresca ciudad de Ettlingen, la segunda ciudad más grande del distrito de Karlsruhe y un ejemplo de la arquitectura alemana de esta zona.Si pensaban que las tareas habían acabado al sonar el timbre del colegio estaban muy equivocados. Les quedaba pendiente completar las pruebas del “Stadtrallye”, una especie de gymkhana que tenían que resolver en una hora y que incluía pruebas como hacerse fotos en lugares emblemáticos, traducir las inscripciones de algunos letreros al español, encontrar una zona de la ciudad por donde discurre el camino de Santiago y, la más complicada de todas, conseguir que unautóctono se prestase a cantar una canción popular de la región. Ha sido un buen momento para colaborar y trabajar en equipos heterogéneos, ya que en cada grupo había representación alemana y española.

Todos han acabado a tiempo, aunque para sorpresa de nuestros estudiantes sólo un equipo ha conseguido que alguien les cantara la canción. Se ve que los alemanes no llevan en la sangre lo de cantar por bulerías, así que ellos mismos se han arrancado a cantar alguna estrofa del himno de Logroño. Los ganadores tendrán su merecido premio mañana durante el viaje a la conocida ciudad de Heidelberg.

El resto de la tarde volverán a pasarla con sus nuevos amigos y por lo que hemos oído, tenían planeado disputar un partido de fútbol y baloncesto. ¿Quién ganará?


 

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